Guan había iniciado el 15 de septiembre el reto de vivir temporalmente como si fuera musulmán. La decisión llegó después de su particular recorrido espiritual: siendo escéptico, había comenzado meses antes a orar, leer la Biblia y practicar las enseñanzas de Jesús para comprobar personalmente qué ocurriría. Ese proceso terminó llevándolo a declarar que Cristo era su Señor y Salvador.
Sin embargo, seis días después de comenzar su acercamiento al islam, Brian decidió detener el experimento. Según explicó, llegó a cuestionarse cuánto tiempo y energía estaba colocando en esa búsqueda y concluyó que aquello estaba interfiriendo con la relación con Dios que había comenzado a construir.
“Estoy dando un tiempo a explorar el islam y volviendo a mis raíces cristianas”, manifestó. Guan explicó que entendía la adoración también en términos de aquello a lo que una persona entrega su tiempo y energía. Aclaró que en su corazón no estaba orando a Alá, pero reconoció que estaba dedicando una parte importante de sus días a investigar el islam.
El joven también describió esos días como particularmente difíciles. Dijo sentirse mal, en conflicto consigo mismo y con menos paz. Incluso mencionó que estuvo cerca de ser atropellado por un automóvil, aunque no presentó ese incidente como una consecuencia demostrable de su exploración religiosa. Lo que sí afirmó fue que personalmente sentía que se estaba alejando de Dios.
Esa percepción terminó siendo decisiva. Guan aseguró que no quería continuar por un camino que, según su propia experiencia, debilitara su comunión con Cristo. “Cualquier cosa que me aleje de Jesús es mala”, declaró al anunciar que abandonaba el desafío. Para él, la búsqueda dejó de ser solamente intelectual y comenzó a tocar directamente aquello que ya consideraba el centro de su fe.
Fuente: Bibliatodo