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“Gracias Jesús, tú nos sostuviste”: Médicamente muerto, bebé sobrevive a 22 paros cardíacos sin tener secuelas

Escrito por el 11 de agosto de 2025

“Gracias Jesús, tú nos sostuviste”: Médicamente muerto, bebé sobrevive a 22 paros cardíacos sin tener secuelas

Un poderoso testimonio de fe y perseverancia ha emocionado a miles en Brasil: el pequeño Enrico Doriquetto, de solo 1 año y 2 meses, fue desahuciado tras sufrir 22 paradas cardíacas, convulsiones y dos cirugías en apenas 20 días de hospitalización, pero recibió el alta sin ninguna secuela, superando todas las expectativas médicas.

Enrico nació con cardiopatías congénitas (comunicaciones interatrial e interventricular) y, desde los primeros días de vida, la familia supo que necesitaría pasar por una cirugía antes de los dos años. La intervención fue realizada el 4 de julio en Vitória.

Inicialmente, todo salió según lo previsto; sin embargo, dos días después, el cuadro se agravó drásticamente: Enrico tuvo una convulsión y cuatro paradas cardiorrespiratorias en cuestión de horas, siendo intubado de emergencia.

El caos se intensificó cuando, en solo 1 hora y media, sufrió más de 10 paros cardíacos. Los médicos realizaron múltiples reanimaciones mientras los padres, Evandro y Eliza, se abrazaban a la fe y la oración.

En la mañana siguiente, tras más paros, los médicos declararon a Enrico como fallecido y permitieron a los padres despedirse. Al poco tiempo, su padre notó que el bebé mostraba señales de vida. Al auscultarlo, el corazón latía débilmente. Descubrieron que la ausencia de marcapasos había originado el problema: tras instalar el dispositivo, Enrico pasó 10 días en la UTI, respirando por sí solo desde el 20 de julio.

Sorprendentemente, un examen neurológico certificó que no quedaban secuelas. Así, Enrico recibió el alta, solo con la recomendación de fisioterapia y fonoaudiología por el tiempo en que estuvo entubado.

La madre compartió públicamente una oración de gratitud al salir del hospital:

“Señor, hoy, 22 de julio, vengo ante tu presencia con el corazón rebosante de alegría y gratitud. Enrico regresa a casa sano y salvo, sin secuelas. Y no tengo palabras para agradecerte este gran milagro. Lo que has hecho supera todas nuestras expectativas. Es una respuesta a la oración, una promesa cumplida, tu amor derramado en sanación”.

“Gracias, Señor Jesús, porque tu presencia nunca estuvo ausente, ni un instante. En el dolor, en la desesperación, en la vigilia eterna, siempre estuviste ahí. Cuando nuestros ojos se cansaron, cuando nuestros cuerpos se agotaron, cuando nuestra fe casi se acalló y dudábamos, nos sostuviste”.

El caso de Enrico es un recordatorio de que, incluso frente a diagnósticos imposibles, la fe y la oración pueden abrir puertas inesperadas. Dios hace de lo imposible, una realidad posible y, como expresa la familia, “hoy es día de alabanza; Él fue fiel hasta el fin y seguirá siéndolo”.

 

FUENTE: https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas